Mayo 9, 2008
· Archivado en Cositas · Tagged Hijos, maitena, personal, poemas
TUS HIJOS

Tus hijos no son tus hijos
son hijos e hijas de la vida
deseosa de sí misma.
No vienen de ti, sino a través de ti
y aunque estén contigo
no te pertenecen.
Puedes darles tu amor,
pero no tus pensamientos, pues,
ellos tienen sus propios pensamientos.
Puedes abrigar sus cuerpos,
pero no sus almas, porque ellas,
viven en la casa del mañana,
que no pueden visitar
ni siquiera en sueños.
Puedes esforzarte en ser como ellos,
pero no procures hacerlos semejantes a ti
porque la vida no retrocede,
ni se detiene en el ayer.
Tú eres el arco del cual, tus hijos
como flechas vivas son lanzados.
Deja que la inclinación
en tu mano de arquero
sea para la felicidad.
Khalil Gibran
Es doloroso eso de “tus hijos no son tus hijos”… jamás lo comprendí, aunque siempre me gustó este poema.
Ahora que tengo una hija, veo cuanta razón tienen estas palabras.
Cuando mi hija era una recién nacida, y en sus primeros meses de vida, dependía en forma exclusiva de mi. Claro, también estaba su padre, sus abuelos, tíos, todos los que la adoraban y adoran. Pero su madre, por siempre y para siempre, soy YO. No hay otro amor como el de madre. Ahora que ella es un poco más grandecita, ya muestra signos de independencia: come sola, quiere peinarse, cepillarse los dientes, jugar sin nadie que la moleste..
Es en esos momentos cuando nos damos cuenta de que algún día, que llegará velozmente, no nos necesitarán. Lo que debemos hacer, creo, es que QUIERAN necesitarnos. No tratemos, como dice el poema, de hacer de ellos una versión nueva y mejorada de nosotros mismos… al menos intentémoslo.

Mayo 8, 2008
· Archivado en recuerdos · Tagged bonbones, música, muerte, pablo ravasollo, personal, tristeza
“Esta ausencia tan grande
tan dura, tan honda
Que quiebra en pedazos
Mi razón…
Esta ausencia que duele
En el fondo del alma
Que quema por dentro
Mi sueño y mi calma
Esta ausencia de hielo
De piel, de silencio
Que corta las horas sin piedad
Esta ausencia infinita
De noches y días
No tiene final
Esta ausencia me grita
Que se acaba la vida
Porque no volverás…
Y me desangra tu partida
Y tu recuerdo hace temblar mi corazón
Como olvidarte si no quiero..”
Quien te dijo que te fuiste..Nunca te olvido

Pablo Luciano Ravasollo
(1984-2006)
Mayo 3, 2008
· Archivado en Cositas · Tagged Google, maitena, pavadas, personal
Está comprobado: Mi hija y yo tenemos nombres famosos!
Me puse a Googlear el nombre de mi hija (Maitena) y lo único que aparecen son páginas de Maitena, la escritora (genia, ídola).
Puse el mío (Valentina) y salen puros dibujitos de esa “Valentina es como vos” que no sé de donde salió…
en fin… 
Mayo 2, 2008
· Archivado en Cositas · Tagged alpedismos, pavadas, pc
Abril 30, 2008
· Archivado en Cositas · Tagged amor, poemas, poldy bird

Nadie encuentra lo que no está buscando. No es verdad que las cosas aparecen de pronto; que, sorpresivamente, cuando para la lluvia, vemos una hermosísima flor en el tallo en el que antes no había nada. Allí hubo, por lo menos, un capullo cerrado, algo que estaba por abrirse, por transformarse en flor…
Cuando un hombre encuentra a una mujer, cuando una mujer encuentra a un hombre… los dos estaban buscándose. Por soledad. O por dolor. O por ganas de revivir la vida insuflándole oxígeno a los los pulmones. O porque sí. ¿Por qué explicarlo todo? ¿Por qué decir que la causa, el efecto, que la casualidad no existe, que…? Mejor pensemos que lo importante es que, cuando no hay alguien a nuestro lado, no hacemos tostadas (¿para mí solamente? (No…), no gastamos el frasco de perfume, duran menos las latas de atún y más las milanesas en el freezer, compramos con más nostalgia que alegría un ramito de flores para llevar a casa, y estrenamos muy pocas cosas. Se van yendo las ganas, como se va la luz, poquito a poco… Y la noche nos asesta su golpe con el recuerdo, nos envía sus fantasmas más tristes, sus sombras incansables e inclementes. La noche que no termina nunca, que crece, que atormenta, que entrevera nombres, que ronda, que agiganta las lágrimas hasta transformarlas en un océano. Estamos solos porque no hacemos una llamada. Porque no damos el paso que nos acerca.
Porque no decimos la primera palabra que se transforme en puente. Nadie encuentra lo que no está buscando. ¿Por qué crees que vos y yo nos encontramos? ¿Desde dónde venías acercándote? ¿Desde cuándo yo esperaba que llegaras? ¿Por qué yo? ¿Por qué vos? ¿Por qué nosotros? ¿Por qué crees que no te desviaste, con otro rumbo, que no fuiste más hacia el sur, o más al norte, o al otro lado del mar incalculable? ¿Por qué pensás que me detuve para que pudieras alcanzarme, extender las dos ramas de tus brazos, abarcarme con toda tu ternura como diciéndome “ahora ya no te parará nada malo, nada triste, nada cruel”; podes dejar de llorar, podes dormir con los ojos cerrados, mansamente y, al despertar, no estarás sola… Nunca más estarás sola. “¿Y yo estaré solo nunca más…?” ¿Por qué? Porque los dos estábamos buscándonos.
Porque desde aquella lejana, lejanísima primera vez que nos vimos, quedó un delgado, finísimo, invisible hilo uniéndonos… un hilo que nada puede cortar, un hilo que atraviesa paredes, muros, montañas… un hilo indestructible que no soltaste, que no solté, y que al fin volvió a reunirnos para que la historia termine su retrato, tal vez poniendo un poco menos de tonalidad en la paleta, o distintos colores y brillos, pero retornando a los dos mismos protagonistas.
Vos y yo. Regresando. Volviendo al paraíso prometido que salimos a buscar sin saber que lo teníamos tan cerca, debajo de los pies. Cuando un hombre encuentra a una mujer, cuando una mujer encuentra a un hombre… los dos estaban buscándose. Nadie encuentra lo que no está buscando. ¿Me entendés, ahora?
Poldy Bird – Argentina